HPV: sigue la polémica y el lobby

Médicos, especialistas y empleados de los laboratorios siguen danzando al son de la polémica: unos a favor, otros en contra, discuten los beneficios y castigos de las dos vacunas existentes para el virus de papiloma humano, más conocido como HPV.

La revuelta comenzó en España y en los Estados Unidos, cuando varias niñas que habían sido vacunadas enfermaron gravemente. Hubo muertes, atribuidas en ese momento a efectos adversos de este cóctel.

El diario Perfil y la revista Para Ti abordaron el asunto y consultaron a variadas fuentes, entre ellas, médicos de los laboratorios Merck, Sharp & Dohme y GlaxoSmithKline, productores de las dos vacunas que hoy circulan en el mercado.

Sin embargo, tanto los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) norteamericano, como un comunicado de la autoridad sanitaria española, reconocieron que las muertes ocurridas no podían atribuirse a la vacuna.

Entre tanto, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios emitió hace 6 días un comunicado en el que reconoce la seguridad de la vacuna contra el HPV.

Un comité de expertos analizó casos de efectos adversos graves en chicas de Valencia y de las Islas Baleares y descartó que la inoculación haya incrementado los riesgos de síncopes, convulsiones y otros trastornos.

Finalmente, concluyó que “la relación beneficio-riesgo de las vacunas frente al HPV no ha sufrido variación y sigue siendo favorable”.

Lo que nadie se interesa en recalcar es que, al margen de la seguridad y calidad de las vacunas, el HPV es un virus que puede evitarse. Y de una manera tan sencilla como se evitan otras enfermedades de transmisión sexual (ETS): usando preservativo.

Además, es de fácil detección: un Papanicolau es la clave. Por lo tanto, mientras siga la polémica, es preferible realizar la prevención, visitar al ginecólogo y tomar recaudos para evitar el contagio. La vacunación puede discutirse después.

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