Sólo 30 días sin fumar es el requisito básico que pide el concurso Abandone y gane, del Ministerio de Salud del gobierno porteño, enmarcado en un plan antitabáquico.
El certamen se hace desde el año pasado, con similitudes a uno que supo lanzar el entonces ministro de Salud de la Nación, Ginés González García.
La idea es que un fumador tome la decisión y se mantenga sin fumar durante un mes. Si lo logra, entra en un sorteo por una computadora.
La pregunta más importante es: ¿cómo se acredita este abandono del cigarrillo? Según la información oficial, quien salga sorteado deberá pasar una prueba bioquímica y, en caso de demostrarse que no hay rastros de nicotina, se hará acreedor de la PC.
Mientras tanto, es útil conocer la dependencia del cigarrillo con el test de Fagerström y tomar nota de los lugares donde es posible inscribirse en el concurso: Centros de Gestión y Participación y hospitales porteños.
Hay otras campañas similares en el mundo, como la auspiciada por la Sociedad Canadiense del Cáncer (el premio es un auto híbrido); o la de una asociación de niños para ayudar a sus padres a dejar el mal hábito.
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