En esa búsqueda de innovar y sorprender, ahora también los antibióticos se pueden masticar como una golosina.
El laboratorio argentino Bagó presentó el primer antibiótico en comprimidos que no se traga, sino que se digiere como un chicle.
La amoxicilina, medicamento antibacteriano de lo más usado en el mundo, tiene una nueva presentación con un objetivo primordial: lograr adherencia al tratamiento.
Obviamente, su target principal son los niños y personas con dificultades de deglución.
Esta modalidad de machacar con los dientes un remedio, de la misma manera que se haría con un caramelo, ya había aparecido en 2005 en otro tipo de droga.
Así, el laboratorio Phoenix lanzó en aquel momento un analgésico y antifebril pediátrico en pastillas masticables…y con gusto a frambuesa. También Roemmers tiene un producto de este tipo, en este caso un antiinflamatorio y antipirético.
En esta línea se inscriben también: una droga para la impotencia del laboratorio Sidus; el montelukast sódico, un fármaco para el tratamiento del asma, de la compañía farmacéutica Merck; y otra tonelada de medicamentos de venta libre.
Fuentes: JM Oribe Comunicaciones. Laboratorios Sidus y Phoenix.
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