Investigan si es viable una vacuna contra parásitos intestinales
Un grupo de científicos platenses estudian, junto con la Universidad de Glasgow, el comportamiento celular de los gusanos que causan, por ejemplo, hidatidosis y equinococcosis.
La Argentina, entre sus récords, integra el triste dato de ser la región latina más endémica en parásitos intestinales. Estos organismos son responsables de varias enfermedades que afectan sobre todo a los niños. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de 2 mil millones de personas en todo el mundo, principalmente niños y mujeres embarazadas, están infectados por parásitos intestinales. La buena noticia es que un grupo científicos argentinos investiga a estos parásitos helmintos y creen probable encontrar respuestas que, a largo plazo, servirían para configurar una vacuna.
Las condiciones de pobreza, falta de higiene y factores sociogeográficos hacen que se sigan muriendo chicos argentinos por las consecuencias de esta infección. Estos gusanos causan anemia, desnutrición, retardos madurativos, entre otros trastornos.
El ser humano actúa como huésped de estos bichos, aunque la transmisión se inicia en animales como perros, vacas, zorros, ovejas. Las larvas de estos gusanos pasan al hombre por un estrecho contacto con el animal, o por beber agua u hortalizas contaminadas con los huevos del gusano.
En el Instituto de Investigaciones Bioquímicas de La Plata. (INIBIOLP) están estudiando el comportamiento de unas proteínas de estos gusanos en conjunto con la Universidad de Glasgow, Escocia. “Los parásitos helmintos causan infecciones severas, prolongadas y potencialmente letales en humanos, afectando a gente de todas las edades (niños en particular) en los países pobres, y animales domésticos”, explica Betina Córsico, investigadora de INIBIOLP. Los estudiosos se concentraron en los parásitos Echinococcus granulosus, que causan la hidatidosis.
También se han abocado a otros dos gusanos que se alojan en los intestinos humanos, llamados Necator americanus y Ancilostoma duodenale. “Comunidades aborígenes del norte de la Argentina presentan un 50% de positividad para estos parásitos”, señala Córsico.
Estos gusanos se alojan en los intestinos y se alimentan de los nutrientes que ingiere la persona; allí comienzan los síntomas, puesto que esto genera respuestas en el sistema inmunológico del huésped. Es posible que las proteínas que unen lípidos sirvan no solo para su transporte, sino que además participen en los eventos de señalización en los que están involucrados los lípidos. En el caso de los parásitos estas proteínas son excretadas del parásito y entran en contacto con el hospedador (el organismo infectado por el parásito), modificando el entorno y modulando la respuesta inmune del hospedador. Los parásitos helmintos tienen dificultades para sintetizar lípidos, y deben extraerlos del hospedador para obtener energía, construir membranas, crecer”, relata la investigadora.
La lombriz acompañada
Hasta el momento la única manera de evitar la parasitosis es con prevención primaria, esto es, atenerse a medidas higiénicas como evitar el contacto con animales, potabilizar el agua, lavar bien los alimentos, cocinar a más de 80º C las carnes, lavarse las manos, no andar descalzo en zonas donde puede haber defecado algún animal, evitar la acumulación de basura.
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