Se viene un minilifting

Hablamos de este blog, en realidad. Habrá algunos cambios en este espacio, de contenido, algo de diseño; estamos evaluando varias transformaciones, aunque la mayoría no se luzcan (traspaso a un nuevo servidor, por ejemplo).

No dejen de visitarnos en breve.

Donar óvulos y semen: ¿un negocio, una vida o ambos?

Claudia G. tiene 40 años, un marido y un sueño: ser madre. Intentó, sin éxito, quedar embarazada. Acudió a una clínica de fertilidad y una de las posibilidades barajadas fue recibir óvulos de una donante anónima para implantarlas en su cuerpo. Surgieron varias dudas en Claudia y su pareja: ¿quién es esa mujer? ¿Y si alguna vez recibo algún reclamo? ¿Por qué está donando vida?

Como Claudia, muchas personas deseosas de ser padres se plantean estos interrogantes, ya que hoy, en la Argentina, hay un vacío legal respecto de la donación (y recepción) de gametas.

Varias clínicas de fertilidad tienen programas de donación de gametas, cuyo objetivo implica, para una mujer como Claudia, obtener óvulos de otra mujer (una donante anónima) para concebir. También hay mujeres que reciben esperma de donantes anónimos. Otra posibilidad que se ofrece es que una mujer que se realiza un tratamiento de fertilización pueda criopreservar sus óvulos, para futuras inseminaciones.

“La principal característica de nuestro programa de ovodonación es que las donantes son mujeres sanas, fértiles y jóvenes (menores de 30 años), que están chequeadas previamente desde el punto de vista infectológico y genético. Son voluntarias y se comprometen a donar su material en forma anónima, o sea que no conocerán la identidad de la receptora, como tampoco la receptora conocerá a la donante”, señalan en Fecunditas.

Según Claudio Chillik, presidente de la Asociación Latinoamericana de Medicina Reproductiva (ALMER), la ovodonación es una solución para las mujeres más grandes, ya que la tasa de fertilidad decrece con la edad.

Por eso, “la edad es lo primero que se toma en cuenta en una pareja con problemas de fertilidad a la hora de elegir la alternativa terapéutica. En mayores de 42, el tratamiento debe realizarse con donación de óvulos, ya que la tasa de embarazo con óvulos propios es muy baja, y existe un altísimo riesgo de aborto”, observa Chillik, en un comunicado de prensa.

Según un estudio, seis de cada diez mujeres que consultan por temas de fertilidad son mayores de 35 años. El estudio, realizado por la Asociación Concebir y 10 centros médicos de este tipo, mostró el 58% de las mujeres argentinas que consultaron por problemas de fertilidad durante 2008 superan los 35 años de edad, lo que disminuye la posibilidad de éxito del embarazo.

El dilema

La situación se vuelve difusa con la donación de gametas y la preservación de esas células. ¿Hasta dónde es un negocio? ¿Cuál es la posición ética?

“En general todos los donantes reciben algún tipo de compensación económica, sobre todo las mujeres que donan óvulos, ya que el procedimiento les requiere asistir al centro varias veces y deben ausentarse de su trabajo por lo menos el día en que se les realiza la punción –observa Estela Chardon, coordinadora de grupos de Concebir- Si bien esta es una práctica habitual, entendemos que es imprescindible que el reclutamiento lo realicen profesionales expertos que contemplen la situación de los donantes y los motivos por los cuales donan. Se evitaría así que la necesidad económica lleve a una persona a donar sus gametas, lo que transformaría la donación en una venta”.

Por otro lado, las clínicas aseguran que la situación está controlada. “La donante no recibe pago. Teniendo en cuenta que dedica mucho tiempo a la etapa de estudios, al tratamiento e inclusive al reposo luego de la punción, recibe un viático”, asegura Eduardo Lombardi, médico especialista y subdirector del Instituto de Ginecología y Fertilidad (IFER).

La donación también ocurre en hombres. En la Argentina existen tres bancos principales de semen como Cryobank, Cehusa y Fecunditas, y todos reciben muestras de donantes. Un periodista donó semen en 2006 y recibió $80. El periodista desconoce a la mujer que recibió su esperma, ni la conocerá jamás.

Según Lombardi, en el IFER “todas las pacientes que donan óvulos firman un consentimiento” y que el anonimato es “condición” para ingresar al programa, tanto para la receptora como para la donante.

En los Estados Unidos, la crisis llevó a las mujeres y hombres a vender sus gametas para poder pagar cuentas, como mostró esta noticia producida por Reuters.

Ante esta situación, la Asociación Concebir presentó varios proyectos de ley para regular el tema. El último fue la creación de un registro, en línea con la legislación que existe en países como Holanda, Gran Bretaña y Suecia, entre otros.

“El concepto del registro, no solo de embriodonación sino de donantes de gametas, tiene el objetivo de conservar la información de los donantes para que, una vez alcanzada la mayoría de edad de los nacidos por donación, estas personas puedan recibir la información sobre quién fue el donante y aquellos datos clínicos que se considere pertinente”, explica Estela Chardon.

“Hay varias consultas de mujeres solteras sobre las posibilidades de ser madre. Algunas consultan por la inseminación por semen de donante”, reconoce Lombardi.

Para los especialistas en bioética, no hay duda de que los padres son las personas que reciben la gameta o el embrión donado, pero el registro plantea la posición posterior y reconocer el derecho a la identidad de ese ser nacido por embriodonación.

El lector, ¿donaría sus óvulos o esperma para dar vida o para hacerse unos pesos?

Radiografía del cáncer en la Argentina

A nivel mundial, el cáncer mata más personas que el terrorismo, los desastres naturales y los accidentes de tránsito. Cada año, unos 7 millones de individuos fallecen por esta patología.

La estadística argentina sigue estos lineamientos, aunque aquí se mueren más personas por enfermedades cardiovasculares.

Este triste ránking de mortalidad anual mundial lo encabezan el cáncer de pulmón, el de estómago, el de hígado, el de colon y el de mamas. Esto varía según el género (sexo).

En la Argentina, sin embargo, hay desconocimiento y desinformación sobre los datos duros de esta patología. El 30% de estas muertes son prevenibles, pero la población lo ignora o, por distintas razones, no puede hacerle frente.

“Los problemas son frecuentes y se refieren a diagnóstico tardío, desinformación, falta de recursos, pero también a la dificultad de conseguir turnos para atención y tratamiento y, muchas veces, para conseguir los medicamentos”, advierte Rosa Woscoboinik de Levin, ex jefa de Oncología del hospital Alvarez y actual consultora del tema en el hospital Vélez Sarsfield. Levin es una reconocida especialista en la temática y actualmente preside la Fundación Oncológica Encuentro, una ONG dedicada la investigación, prevención y asistencia de esta patología.

En los Estados Unidos esta enfermedad y otras son abordadas desde políticas públicas serias. Así, existen los chronic disease indicators (CDI), o indicadores de enfermedades crónicas. Estos parámetros abordan distintas patologías -como diabetes, tabaquismo, artritis, entre otras- desde consensos. Dicho de otro modo: los CDI estandarizan la vigilancia epidemiológica. Para conocer en detalle, los estadounidenses cuentan con el National Program of Cancer Registries (Programa nacional de registros de cáncer), que tiene en línea todos los datos desde 1999 a 2005. Allí también se puede consultar el United Status Cancer Statistics, con tablas, gráficos e información sobre cada tipo de cáncer.

En la Argentina, el Instituto de Oncología Angel Roffo lleva las estadísticas oficiales y, además de la tarea asistencial y académica, genera las condiciones para estudios e investigaciones sobre el tema.

Según esta entidad, hay alrededor de 200 mil casos nuevos (incidencia) de cáncer por año. La doctora Berta Roth, directora general del instituto, señala la tendencia creciente en morbilidad y mortalidad de cada uno: “En el caso de las mujeres, el cáncer de mama y de útero. En varones, el cáncer de pulmón y el de próstata. Para ambos sexos, es creciente el cáncer de colon y el de páncreas”.

La prevención es la herramienta más barata y sencilla, que es de utilidad para algunos tumores, como el de colon: por año se producen más de 10.500 casos nuevos y aproximadamente 6 mil muertes de este tipo, aunque la mayoría podrían prevenirse, ya que un tumor colorrectal demora aproximadamente 10 años en desarrollarse.

“Es relevante la educación de los jóvenes para que no comiencen a fumar y a los fumadores para la cesación del hábito”, observa Roth, respecto del cáncer de pulmón.

En mujeres, los tumores de útero se detectan de manera sencilla con el test de Papanicolau, que se realiza en la mayoría de los centros asistenciales públicos y en todos los privados. “En el caso del cáncer de mama, las dificultades de diagnóstico oportuno giran en torno a la escasa cobertura tecnológica en hospitales públicos y a problemáticas culturales. Ambos factores se conjugan para que, lamentablemente, los diagnósticos no sean siempre en etapas tempranas. En el caso de los varones, algo similar ocurre con el cáncer de próstata”, apunta la directora del Instituto Roffo.

Asesoramiento y ayuda para pacientes oncológicos

“Todos los cánceres son igualmente malignos”, apunta Rosa Levin. En este sentido, cualquier detección de cáncer que haga el médico será, seguramente, derivado a un especialista.

Pero además, los pacientes oncológicos y sus familiares pueden recurrir a distintas organizaciones. La Fundación Oncológica Encuentro ofrece asesoramiento gratuito y brinda orientación sobre grupos de autoayuda que se desarrollan en los hospitales. “En la institución hay una psicóloga 2 veces por semana que con honorarios muy bajos puede ser consultada”, añade Levin.

El Instituto Roffo también ofrece asistencia en diagnóstico, tratamiento e internación. Funciona como hospital público de atención descentralizada y el 50% de sus pacientes carece de cobertura médica. Atiende también con obras sociales.

La Fundación Ernesto Crescenti es otra entidad sin fines de lucro que brinda atención médica gratuita a niños menores de 10 años con cáncer y con leucemia.

Más problemas para el Incucai por las células madre

El Incucai acaba de sufrir otro revés judicial. Una jueza federal hizo lugar a una medida cautelar presentada por la conductora y actriz Marina Calabró, quien logró evitar que las células madre de su hija, almacenadas en MaterCell, pudieran disponerse para la donación.

Habíamos hablado en este blog sobre un caso similar, ocurrido en Rosario.

Nuevamente, la justicia decidió amparar los derechos de los individuos y dejó en off side la resolución 69/09 del ente coordinador de ablación y trasplantes.

La magistrada María Cristina Carrión de Lorenzo consideró que esta resolución pone en riesgo de conflicto algunos derechos fundamentales.

Calabró, que fue mamá en mayo, decidió criopreservar las stem cells del cordón umbilical, en caso de una eventual necesidad de la niña.

“No pueden obligar a los padres a donar el cordón umbilical de sus hijos ya que los estaríamos privando de una fuente de células madre ciento por ciento compatibles, en caso que pudieran necesitarlas en un futuro”, señaló Calabró, según un comunicado de prensa.

El Incucai se valió de una ley que dispone que este tipo de células sean incorporadas al Registro de Donantes de Células Hematopoyéticas. Esto implica que podrían ser utilizadas por otras personas.

Entre tanto, la duda:  ¿qué pasará con las -aproximadamente- 20 mil muestras de células madre de cordón umbilical que están hoy preservadas en los bancos?

El cáncer es más temido que la gripe A

Ni la sobredimensión que ha tomado la gripe H1N1 logró que los lectores de este blog se asusten con el virus. Según dos encuestas que publiqué a lo largo de los meses, los seguidores de esta bitácora tienen más miedo a padecer algún tipo de cáncer que a cualquier otra cosa.

Algún desprevenido dirá que es poco seria esta afirmación, que no representa el promedio de los internautas, que la muestra es poco significativa, etcétera, etcétera.

Bien: lo acepto, por esa razón he aclarado, desde el primer párrafo, que se trata de “los lectores de este blog”. Sí, es una muestra pequeña, ya que del promedio de lectores pocos han participado de la encuesta.

Pero lo interesante es que el cáncer ha sido el cuco, incluso para periodistas, consultores de salud, médicos y pacientes curiosos, que constituyen el público mayoritario de este espacio virtual.

Durante los últimos meses del año pasado publiqué una encuesta titulada “¿Qué temas de salud le interesan más?”. Los resultados mostraron que los lectores estaban más interesados en temas de ejercicio, wellness (25%) y en conocer sobre trastornos raros (25%) que en otras cuestiones, como los avances de la ciencia o tratamientos nuevos para distintas enfermedades.

Con el advenimiento del dengue y la posterior gripe porcina, pregunté a los lectores a qué le tenían más miedo. La opción ganadora, con el 50% de los votos, fue el temor a padecer algún tipo de cáncer.

En el segundo puesto, para mi sorpresa, a volverse loco. En términos menos coloquiales, a “padecer un trastorno psiquiátrico”. El mosquito, la gripe H1N1 e incluso las enfermedades cardiovasculares, que en la otra encuesta habían medido un 17%, tuvieron poca aceptación.

Invito a todos, entonces, a seguir participando de estas encuestas y prometo un post sobre cáncer.

Alertan sobre el desconocimiento de la afasia

Sin estadísticas oficiales, la afasia es un trastorno que, por extrapolación de registros internacionales, afecta a 164 mil argentinos. Sin embargo, pocos conocen esta enfermedad, que ataca de manera abrupta a personas de cualquier edad, sexo y grupo social.

En este sentido, en junio se conmemora el mes internacional de esta patología, con la idea de concienciar a la población.

La afasia es la pérdida total o parcial de la comunicación, causada por una lesión cerebral, que afecta a la persona en todos sus aspectos: social, laboral, emocional. De un momento a otro, el paciente comienza a perder la capacidad de hablar, de comprender el lenguaje, e incluso de leer y escribir.

Si la patología es extremadamente incapacitante, peor es desconocer los síntomas y sus características. La falta de registros no ayuda.

“Personalmente, creo que no existen estadísticas por irresponsabilidad”, advierte Silvia Rubio, presidenta de la Fundación Argentina de Afasia Charlotte Schwarz, una ONG dedicada a la ayuda y tratamiento de los afásicos.

La entidad efectuó una encuesta en la Ciudad de Buenos Aires para abordar el nivel de conocimiento de los porteños sobre la afasia. El resultado fue que sólo el 1,1 por ciento de los encuestados había escuchado hablar de la patología. El sondeo, que se hizo con la colaboración de voluntarios y de alumnas de sociología de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, contó con el asesoramiento del experto Chris Code, de la Universidad de Exeter, del Reino Unido.

Según el Instituto Nacional de Sordera y otros Trastornos de la Comunicación (National Institute on Deafness and Other Communication Disorders, NIDCD), la afasia afecta a más de un millón de estadounidenses por año.

Por extrapolación de estadísticas europeas y norteamericanas, habría unos 150 afásicos por millón de habitantes anualmente.

“Como consecuencia de esta desinformación, las personas afectadas por esta patología (pacientes y familiares) pueden tener ideas equivocadas en relación con los síntomas esperables, la evolución, la rehabilitación y demás aspectos que rodean a la situación del afásico. Esto repercute en las decisiones que se toman y en los estados emocionales por los que atraviesan”, señala Rubio.

En este contexto, la ONG inició una campaña para promover un mejor conocimiento del trastorno, del diagnóstico y de sus tratamientos. La campaña abarca talleres y seminarios informativos. (Ver más en Agenda)

¿Hay prevención?

Personas de todas las edades, grupos sociales y sexo pueden padecer afasia. El origen más frecuente es el accidente cerebrovascular, provocado -entre otras causas- por: hipertensión, traumatismos de cráneo, golpes en la cabeza, tumores, infecciones, enfermedades degenerativas, entre otros factores.

“Otra consecuencia negativa de la ausencia de información es la falta de prevención de los factores de riesgo. Entre ellos, la hipertensión, que no suele ser detectada a tiempo por su carácter silencioso”, añade la directiva de la fundación.

Cobertura social: qué se puede hacer

Los afásicos, por las condiciones de la enfermedad, pueden solicitar un certificado de discapacidad. “Algunas prepagas cubren el tratamiento ( con el certificado de discapacidad) pero no es sistemático como con las obras sociales”, observa Rubio.

En los hospitales existen servicios que se ocupan de los afásicos (normalmente, en el área de Neurología). Es importante, además, conocer la letra de la ley de Discapacidad para interiorizarse sobre los alcances de las prestaciones.

Por su parte, la fundación brinda asesoramiento en su sede. Otras instituciones, como la Asociación Nacional de Afasia de los Estados Unidos (NAA, su sigla en inglés) pone bibliografía y profesionales a disposición.

La justicia frenó la expropiación de células madre

Ayer se conoció la noticia de que una jueza dictó una medida cautelar que evitó que un banco privado de células madre de cordón umbilical tuviese que poner a disposición del Estado las stem cells de una familia.

El Incucai había resuelto que las células madre hematopoyéticas que se encuentran en el cordón umbilical formaran parte de un registro nacional y, por ende, fueran puestas a disposición de algún paciente que necesitara un transplante de médula ósea.

La justicia decidió amparar a la familia que había guardado esas células madre en un banco privado.

La noticia levantó polvareda en los medios, entre los especialistas de bioética y público en general. ¿Es legítimo que una familia, que puede pagar los 1100 dólares que cuesta la criopreservación de stem cells, padezca la expropiación de ese material genético? ¿O es correcto que el Estado genere un registro nacional con esas células, para que puedan ser aprovechadas por cualquier otra persona en situación de emergencia?

Habría que observar cómo manejan el tema otros países. Reino Unido, por ejemplo, fue el primer estado en inaugurar un banco de células madre coordinado por distintos actores sociales.

España, por poner otro caso, pareciera ser el modelo a seguir por los argentinos: los ibéricos tienen un registro Registro Español de Donantes de Médula Ósea (REDMO) y la ley obliga a que los bancos privados de stem cells pongan a disposición el material genético en caso de que cualquier paciente que las necesite.

La legislación es menos restrictiva en Holanda o Bélgica, por ejemplo. Las regulaciones de cada país europeo sobre este tema y otros relacionados se pueden leer aquí.

En la Argentina funcionan ocho bancos privados de células madre y sólo uno público, en el Hospital Garrahan. El país aún no se ha definido sobre la concreta normativa de esta actividad. En tanto, proliferan bancos privados que ofrecen guardar células a padres inquietos.

Inauguran un centro de rehabilitación gratuita para pacientes con esclerosis múltiple

La Asociación de Lucha Contra la Esclerosis Múltiple (ALCEM) abre un centro de rehabilitación para pacientes con esta enfermedad. La inauguración coincide con la fecha de conmemoración del Día Mundial de esta patología, el 27 de mayo.

El instituto funcionará en la localidad bonaerense de San Antonio de Padua, en el partido de Merlo.

De manera gratuita, profesionales de diversas áreas atenderán de manera gratuita a personas que sufren este trastorno (conocido como EM). Se calcula que en la Argentina hay unas seis mil personas que padecen esta enfermedad neurodegenerativa.

Los consultorios del centro Miguel Pablo Gallardo abarcarán especialidades como fisiatría, urología, psicología, kinesiología y terapia ocupacional.

Allí también funcionarán grupos de ayuda para pacientes y familiares.

Los interesados deben dirigirse a Corrientes 362, la sede del flamante centro. Para más información pueden acudir a ALCEM o llamar al 0220-4852003.

¿Qué más se puede hacer?

La EM es una enfermedad incapacitante: una vez detectada por el médico de cabecera o neurólogo, es necesario efectuar un tratamiento integral.

Entre tanto, algunas instituciones ofrecen información fiable y guías para pacientes, como la asociación civil EMA.

El Hospital Italiano, por ejemplo, tiene un sector específico para EM, dentro del área de neurología. En el caso de las entidades públicas, el Hospital de Clínicas otorga turnos para acudir a consultas sobre EM.

El aborto en Río Negro tiene jueces y partes

La interrupción del embarazo es un tema polémico que en la provincia de Río Negro levanta un revuelo especial: allí, varios jueces han dictaminado a favor del aborto, tras hacer una interpretación de lo que establece el Código Penal.

En el terreno de la política, sin embargo, el camino es más lento y aún  se discuten proyectos de ley para reglamentar la atención sanitaria ante el caso de un aborto no punible.

Hoy se conoció la noticia de la autorización por parte de la justicia rionegrina para practicarle la interrupción del embarazo a una adolescente de 13 años, cuya gestación es fruto de un abuso sexual perpetrado por la pareja de su abuela.

Este caso no es el primero en Río Negro: otro juez rionegrino autorizó en 2008 una intervención quirúrgica ante un caso similar. La legislación de la provincia tiene un par de proyectos impulsados por dos diputadas, Marta Milesi y María Inés García, ambas de la Alianza Concertación para el Desarrollo.

Las iniciativas proponen básicamente regular los procedimientos de la atención sanitaria ante la inminencia de una práctica abortista no punible. Es decir: se limita a prever cómo deben actuar los médicos, enfermeros y obras sociales ante una mujer que llega para practicarse un aborto, previamente autorizada por la justicia.

Estos proyectos tienen una base parecida a la Guía Técnica para la atención integral de abortos no punibles, un protocolo de pasos que elaboró el Ministerio de Salud nacional en épocas de Ginés González García.

En otras provincias, en cambio, la justicia ha dicho “no” a prácticas de este tipo, siempre en función de casos parecidos, en los que la mujer es víctima de un abuso sexual, ya sea un familiar o un tercero.

La discusión continúa.

HPV: sigue la polémica y el lobby

Médicos, especialistas y empleados de los laboratorios siguen danzando al son de la polémica: unos a favor, otros en contra, discuten los beneficios y castigos de las dos vacunas existentes para el virus de papiloma humano, más conocido como HPV.

La revuelta comenzó en España y en los Estados Unidos, cuando varias niñas que habían sido vacunadas enfermaron gravemente. Hubo muertes, atribuidas en ese momento a efectos adversos de este cóctel.

El diario Perfil y la revista Para Ti abordaron el asunto y consultaron a variadas fuentes, entre ellas, médicos de los laboratorios Merck, Sharp & Dohme y GlaxoSmithKline, productores de las dos vacunas que hoy circulan en el mercado.

Sin embargo, tanto los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) norteamericano, como un comunicado de la autoridad sanitaria española, reconocieron que las muertes ocurridas no podían atribuirse a la vacuna.

Entre tanto, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios emitió hace 6 días un comunicado en el que reconoce la seguridad de la vacuna contra el HPV.

Un comité de expertos analizó casos de efectos adversos graves en chicas de Valencia y de las Islas Baleares y descartó que la inoculación haya incrementado los riesgos de síncopes, convulsiones y otros trastornos.

Finalmente, concluyó que “la relación beneficio-riesgo de las vacunas frente al HPV no ha sufrido variación y sigue siendo favorable”.

Lo que nadie se interesa en recalcar es que, al margen de la seguridad y calidad de las vacunas, el HPV es un virus que puede evitarse. Y de una manera tan sencilla como se evitan otras enfermedades de transmisión sexual (ETS): usando preservativo.

Además, es de fácil detección: un Papanicolau es la clave. Por lo tanto, mientras siga la polémica, es preferible realizar la prevención, visitar al ginecólogo y tomar recaudos para evitar el contagio. La vacunación puede discutirse después.